JUGUETES DEL COMANDO ESTELAR

Posted: April 23, 2013 in Uncategorized

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De: Dante Gebel

Hay una película animada en particular que me recuerda a algunos cristianos: Toy Story. De modo más exacto, el singular Buzz Lightyear es mi personaje favorito.

El guión muestra la vida de los juguetes de un niño y el amor que sienten al saber que forman parte de su niñez. Todos son juguetes y lo saben, excepto uno, Buzz Lightyear, que es un robot que acaba de arribar a la casa. Él cree que en realidad pertenece al Comando Estelary está convencido que llegó a la habitación del niño por que hubo un error en las coordenadas de su nave espacial. El pobre muñeco articulado cree que vive una guerra espacial y se defiende activando su >.

> le pregunta incrédulo un pequeño vaquero del tamaño de una Barbie. >

Sin embargo, Buzz prefiere creer que tiene una gran arma secreta en su mano derecha. Y que su caja de embalaje es su nave espacial. Está absolutamente convencido de que viene de una lejana galaxia, a pesar de que en su espalda dice > (Hecho en Japón).

Por último, otro juguete se harta y le levanta su casco espacial. Y Buzz cree que va a morir por respirar el oxígeno terrestre. Se ahoga, tiene convulsiones, espasmos, hasta que se da cuenta de que todo es producto de su imaginación, pues el aire no le hace daño. A decir verdad, pronto descubrirá que no es un superhéroe espacial… sino un nuevo juguete en serie.

A través de los años, he visto a muchos cristianos que se parecen a Buzz. Podrían vivir con naturalidad, pero prefieren creer que vienen de una galaxia lejana. Deberían darse cuenta de que su caja de embalaje es la interminable gracia que les permite caminar y decidir, pero prefieren pensar que es una nave espacial llena de poder. Olvidan que tienen la inscripción de > en la espalda para dar lugar al pensamiento de que están enfrascados en una guerra interplanetaria. Podrían ser sal y luz donde hay sinsabores y oscuridad, pero jamás de quitan su casco espacial transparente para no contaminarse.

Y por supuesto, viven apuntándole al enemigo con su lucecita de color, pensando que es un imponente rayo láser paralizador.

Gritan y reprenden, hacen mapeos geográficos y tomas simbólicas de ciudades. Viven en una guerra que nadie declaró, cuando podrían sentirse campeones y levantar los brazos en el ring. El diablo solo puede andar como león rugiente alrededor de los ganadores, pero no puede tocarte si traes el cinturón puesto. Dicho sea de paso, un león que ruge es aquel que no tiene garras ni dientes y está acabado. No tiene autoridad para darte pelea si no se lo permites. Tú eres su pesadilla, no lo contrario.

Cuando logramos entender este concepto, ya no perdemos el tiempo en un arquitecto derrotado, sino en sus obras, en su sistema perverso. Sin embargo, los Buzz Lightyear, en lugar de marcar la diferencia en la sociedad, prefieren atacar al enemigo con su >.

¿Para qué cambiar el rumbo de un gobierno corrupto, integrándose al ámbito político como José en Egipto, cuando pueden reprender desde su habitación?

¿Para qué cambiar las leyes injustas y parciales de una nación, preparándose en una universidad, cuando pueden pasar su vida tocando un teclado y cantando dentro de la iglesia?

¿Tiene sentido capacitarse para ser un juez incorruptible, un abogado imparcial o un empresario que invierta en el reino, cuando se puede dar solo siete vueltas simbólicas e irse a mirar televisión a casa?

Pereza disfrazada de guerra espiritual. Falta de compromiso con un mundo agonizante disfrazada de guerra interplanetaria.

Lucecitas paralizadoras donde debería haber una contracultura.

Piénsalo.

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